Carta abierta a Yeidckol Polenvsky

Tomando la gran introducción de Jordi Soler en su carta al General Franco:

Querida  Senadora Polenwsky o Citlali Ibáñez, para los que conocemos su pasado: lo de querida es, desde luego, un decir, es una de esas fórmulas que se usan para empezar una carta, pero también es una cortesía que me interesa tener por una razón elemental: usted con nosotros no ha tenido ninguna al decir pendejadas a costa de nuestros bolsillos.

Fin de la paráfrasis.

Recuerdo pobremente su imagen al hacer campaña por el gobierno del Estado de México, dónde sus sesudas propuestas en spot eran: “Aplicaré las políticas de Andrés Manuel López Obrador en el Estado de México”.  Desde ese momento, algo me dijo que nos enfrentábamos a una mujer, que si bien era reconocida como una empresaria sobresaliente, (Sí, yo estaba enterado de su trabajo en CANACINTRA), era una total improvisada en las cuestiones políticas.

Posteriormente, su llegada planeada y arreglada al Senado, me confirmó que la política nada más no era lo suyo, ni la discusión de ideas inteligentes, y para acabar pronto, ni el pensar antes de hablar.

Recuerdo con profunda pena sus declaraciones ante la Influenza, al decir que eran un pretexto electoral y para cerrar empresas y mantener al ejército en las calles. Eso, además del rumor de que expresó que era un pretexto para poner “tapabocas blanquiazules en la gente”. No he logrado encontrar un sustento de la declaración, pero el rumor nos puede dar una idea pálida de su altura intelectual.

Posteriormente se lanzó a defender el régimen castrista al acusar públicamente de mercenarios a personas que bajo ninguna circunstancia, podrían escuchar, o leer sus declaraciones, ya que el gobierno filtra los contenidos a una sociedad que considera menor de edad. Esta bajeza muestra una carencia de memoria, incluso personal, ya que usted, por cuestiones de persecución, se cambió el nombre.

La cereza en el pastel, la joya de la corona, la conforma su declaración de que “están “desinformados” aquellos que no creen que haya democracia en Cuba. “Hay gente sin conocimientos y desinformada que dice que no hay democracia en Cuba, pero yo ya quisiera esa democracia en México”. Permítame decirle Sra. ­­ Polenwsky o Ibáñez, que si tuviéramos en México la democracia, (con minúsculas), que hay en Cuba, usted ya estaría en la cárcel, lo cual, tristemente, no pareciera necesariamente malo.

Su senaduría está en la localidad que habito, y por tanto, al ser servidora pública, entiendo que las relaciones democráticas la colocan como una servidora pública mía. Es, bajo este supuesto, (concediendo por supuesto, que pueda entender relaciones democráticas tan complejas), que le solicito de la manera más atenta, se abstenga de vociferar idioteces, teniendo un sueldo que se paga con mis impuestos.

Me despido respetuosamente, lo cuál, desde luego, es también un decir.

Inicios

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Una respuesta a Carta abierta a Yeidckol Polenvsky

  1. Toño dijo:

    Muy bueno. Apenas me estoy enterando del “ilustre” paso de la senadora por la política nacional, pero tú me acabas de poner el panorama aún más claro. Abrazos, dude!

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