Dame 5 minutos, un perro, una brújula y un puñal…

Es una historia como muchas.

De pronto te subes al camión y ves una niña linda de ojos tristes y lentes. Cuando se levanta, notas que los pantalones de vestir le quedan muy bien en esas caderas, que son suficientes para establecer la felicidad colectiva del camión.

La historia comenzó como muchas otras, una mirada que se desvió en el momento en que notaron que el otro los veía. Una sonrisa tímida. Una mirada coqueta…

Me dijo “Necesito saber cómo te llamas… ¿Puedes creerlo? ¿Qué clase de persona dice “Necesito saber cómo te llamas”…?”

“Obviamente, alguien que NECESITA saber tu nombre…” contesté.

Por el desarrollo de la historia, mi amiga y el tipo que la protagoniza, podrían ser demandados por el compositor de la canción “Jueves” de La Oreja De Van Gogh, solo que en este caso, y para fines prácticos, el tipo pasó a ser llamado: Lunes.

Desde entonces, se volvió mi telenovela favorita.

Mi amiga y Lunes compartieron nombres, cine, cena, paseos y… no, no  compartieron saliva. ¿Porqué? Pues… “¡Ah, no! (No sean sucios, tampoco lo compartieron), Estuvimos así de besarnos…” explicó mi amiga, mientras juntaba casi sus dedos índice y pulgar, buscando que en ese espacio cupiera la razón de porqué no dio un empujoncito extra, que en otras circunstancias, no habría representado el salto al vacío, “Pero no seré yo quien lo bese a él. Si quiere que él lo haga.”

Así quedaron. Par de...

Así es, puse la misma cara de idiotas que tienen en este momento.

Pasaron los días y parecía que la telenovela había caído presa de una huelga de escritores anacrónica. “¿Qué ha pasado?” Preguntaba yo, en busca de un relato detallado de situaciones llena de saliva, sudor y toda clase de lubricantes corporales naturales. “Nada…” Era la anticlimática respuesta.

Después de algunas semanas, mi amiga preguntó: “¿Qué crees que busque conmigo??”

Respuesta textual: “Mira, puedes darme su celular, 5 minutos y te diré qué está pasando. Digo, generalmente yo conozco a gente normal, pero con este tipo sí me dan ganas de marcarle para entablar el siguiente diálogo:

¿Lunes? Qué onda cab… ¿Cómo estás?… Oye, a ver… ¿Qué onda con **Bleep**? Ya sé que te encantan sus nalgas, se lo dijiste… ¿Te la quieres tirar?… Estás en el hoyo… tendrías que haber comenzado por besarla. ¿Quieres ser su novio? Estás pa’l perro… Debías haberla besado. ¿Quieres que sea la madre de tus hijos? Quisiera saber quién les explicará a tus padres que la mejor apuesta de tu reproducción será la mitosis… Debiste besarla.

Si con eso no me dice su intención para contigo, creo que ya se jodió el asunto”

Mi amiga me dedicó una mirada de desprecio y reconoció que tengo razón.

Moraleja: Si no vas a matar el oso con un arma punzo cortante, no te metas al bosque con un puñal.

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Listening to: Muse – Hysteria
via FoxyTunes

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